Reinaldo Rueda vs México

Acabado el partido, Gerardo Martino de inmediato se acercó a estrecharle la mano a Reinaldo Rueda. Martino iba serio. Su equipo había ganado tres a uno, pero caminaba serio hacia su colega. Probablemente tomando notas mentales del juego. También, por respeto al saludar a quien recientemente había perdido. Reinaldo Rueda, en tanto, se mostraba risueño junto a uno de sus colaboradores, y sonriendo estrechó la mano de Martino. La Roja acumulaba una nueva derrota y el técnico colombiano se mostraba distendido. 
Reinaldo, ¿acaso no te importa? Te lo pregunto en serio: ¿tan normalizado se volvió perder como para estarse riendo después de otra derrota? ¿Tan de mierda te parece jugar partidos amistosos? ¿Cuál es la idea? ¿Se trata de mostrarle al mundo que esto es fútbol, calma, vivo de esto, pero no vale nada? ¿O se trata de apostar a la épica en Copa América y cerrar la boca de todos? Eso sería maravilloso, lo sé. Ahora en serio: ¿cuál es el plan? Anoche, tras otra derrota, comentaste que estabas conversando con los jugadores para definir la táctica a usar. ¿De verdad crees que de esa manera los futbolistas van a salir a la cancha con confianza? ¿De verdad crees que puedes zafar de la crítica tan solo por el manto de la palabra proceso? ¿En serio crees que los chilenos somos seres sin sangre que no podemos ni debemos explotar? ¿Que nos tragamos un primer tiempo decente y con eso basta? ¿Que no nos damos cuenta de que si nos pegan una vez nos pegan tres veces? ¿Que uno ve al equipo y no es feliz? Pero tú en el banco sí, y te ríes, y todos somos unos imbéciles que de fútbol no sabemos nada. Lo siento, pero me cansé del panfleto del recambio. Lo siento, pero me agoté de tu indolencia. Quiero verte con rabia por perder, hueón. Quiero verte con pasión. Quiero verte y sentir que esto para ti es más que una pega. Esto es fútbol, Reinaldo. Esta es nuestra selección. Nuestra selección. Y si todavía no la haces tuya, no sirve. En serio, no sirve. Ponle amor, culiao. Ponle fútbol. O por último, ten vergüenza y no te rías.

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